Vi en un libro de recetas (de cuyo nombre, no me pregunten) que dice que uno tiene que cortar una berenjena, ponerle sal y dejarla reposar para que llore su amargura.
Es lo más triste y bonito que he leído este último mes. Con libros así, para que quiero uno de poesía.
Como cuando uno va terapia: abre la herida, le pone sal y se va a reposar el dolor.
"Llorar.la amargura " hasta podría ser el titulo de una canción.
;)

4 solo lo soñaron:
Seguro que lo es.
Una reflexión muy poética la tuya i que no deja indiferente a los sentidos...me la apunto (con tu permiso !).
Una abraçada, petonets ; )
Los libros de cocina son, en el fondo, libros sobre la vida... Requiere amor, tiempo, y saber capear con las cosas en las que fallamos...
JO. La pregunta es, qué hacemos si, a pesar de la herida abierta y rociada en sal, la amargura persiste?
Publicar un comentario