Hace click, envía el mensaje apaga todo y se va.
Escena 2: 10:10 a.m. Ella está en el estudio, gira la cabeza y vislumbra el cielo azul salpicado con nubes de aspecto algodonoso a través del cristal. Teclea su cuenta de correo y contraseña la que cada día le lleva hasta el punto donde sus fantasías se encuentran con las de Él. El único punto en el que siente poder rozarle con la yema de los dedos.
solitario en la pantalla brilla un mensaje de correo en la bandeja de entrada.
Hace click sobre el asunto y lee: Más allá y algo más
"Organizo mis papeles a falta de poner orden en mis pensamientos y los meto todos en el portafolio que cerraré a conciencia, para no permitir que ninguno se escape.
Los quiero todos conmigo al Igual que quiero cada uno de los segundos que rozan tus pestañas cuando miras. Algún día te demostraré que las cosas si pueden ir más allá y a algo más. Algo que no se describe ; solo se ejecuta. Ahora va siendo hora de salir volando."
"te dejo besos que no te daré esta noche, pero que te daré otro día más.
Tu otro yo"
Escena 3: 11:49 Al sur del horizonte, las nubes se han comenzado a aglutinar en una masa compacta de gris tiznado. Ella está sola frente al teclado, con diversos asuntos pendientes agolpados en su cabeza y amontonados en el restirador, pero un único pensamiento.
Escribe "Sobre y bajo las nubes"
Ahora estarás probablemente subido en ese avión. No puedes verme en la puerta de embarque ni sentada a tu lado pero, sabes que mis pensamientos se suspenderán en breves instantes sobre las mismas nubes que observas y donde yacerán los tuyos. Te abandonaras a tus fantasías en ese espacio que deja el cielo entre el sol y la tierra y espero que vuelvas bajo el brazo con mas de dos logros.
Besos sobre y bajo las nubes"
Miro el cuenco con fresas que tengo a la derecha del teclado. Tomo una al azar y le doy un bocado, los tintes ácidos se mezclan con el dulzor de la fruta en mi boca en un binomio perfecto y equilibrado. Abandonada al pensamiento de que, por muy rojo que sea su color, es difícil acertar el grado de dulzor o de acidez de las cosas si no es probándolas y eso sólo puede pasar en el momento en el que los dientes anuncian que ya es demasiado tarde para volver a dejarla intacta en el mismo cuenco del que la saqué.
Entre lo ácido y lo dulce en mi boca, aún cuando sepa descorazonador, es hora de hacer click en enviar, y volver a poner los pies en la tierra para comenzar otro día más y una semana.
