A veces, recordar es sentir otra vez esa espantosa angustia de sentirse roto y que el mundo siga girando mientras tienes que ser funcional sobre todo en si tú cumpleaños cae en la época más festiva.
Siempre me hacen llorar los cumpleaños y Navidad también.
Sobre todo por las ausencias… las físicas, las que ya no están, pero este año duele las ausencias que elegí.
Esas renuncias voluntarias para proteger la paz, para salir de lo tóxico, para no traicionarse más y no ser incongruente.
Me hacen llorar los cumpleaños desde siempre y no sé por qué. Quizá porque es la época navideña, donde se mezcla la magia y la nostalgia; aunque, tengo una ventaja, nadie te da abrazos navideños en otra época como en esta.
Tal vez no debería llorar, pero lo hago
Y entiendo que no todo llanto es tristeza:
a veces es memoria,
a veces es cierre,
a veces es amor que ya no cabe en silencio.
Lloro por lo que dolió dejar atrás.
Lloro por lo que ya no era lugar, por la valentía que cuesta elegir la paz y porque soltar también es una forma de sanar.

5 solo lo soñaron:
Transcurriendo por la Vida, aún sin quererlo , se pierden muchas cosas y personas por el camino. La tristeza i la nostalgia nos lo hacen notar, però leyendote, pienso que tu tristeza es sana i es posible que te cure de heridas pasadas. Desde la distancia i desde el otro lado del charco, te envia un buen abrazo de navidad, de los que pienso que te gustan ...i petonets, como no!.
Buenas fiestas de Navidad, amiga !!.
No te voy a criticar, porque, a mi también me pasa así...en estos momentos estoy como en un proceso de receteo involuntario... pero igual. Lo importante es que Dios me ha bendecido mucho, aunque todavía no logro comprenderlo del todo. Y TAMPOCO QUIERO COMPRENDERLO, porque, por lo regular, eso pasa cuando se pierde todo. Así que, aunque parezca trillado
FELIZ NAVIDAD
La imagen que elegiste funciona como metáfora visual.
Hay soledades que convienen, aunque duelan, si sirven para evitar lo emocionalmente tóxico.
Felices fiestas. Besos.
Cuando tenemos que reír o llorar es que el cerebro y el corazón se han puesto de acuerdo para que así sea.
Hay peleas que no merecen la pena, de verdad lo creo, te dejas tanto en ellas, ganas tan poco, que es mejor no plantarse en el campo de batalla. Renunciar a ellas es, muchas veces, una victoria.
Si algo te hace daño, si algo te duele, nunca puede ser una obligación, da igual las fechas o las personas involucradas.
Un abrazo
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