septiembre 07, 2015

Las Ruinas del Presente

septiembre 07, 2015

Desayuné sola el domingo. Fui a comprar zapatos y a escoger un librero para la estancia. En un par de lugares parece ser que la compañía es el magnífico antídoto contra la soledad; a veces gustamos los humanos en provocarla, pero solo ocurre según no se tome, como todos los juegos que pueden llegar a ser adictivos.

A mi lo que me pesa es ir al cine sola y enfermarme. Todas las cuestiones con las que a veces tienes que lidiar incluso hasta enfrentandote a preguntas en una cena de matrimonios, lidio bien, pero jamas he podido ir al cine sola o enfermarme.
Algunos de nosotros, conforme "maduramos" o crecemos,asumimos ciertas circunstancias, pero nos resistimos a admitir lo necesaria de ciertas compañías.  Pecamos de soberbia,  lo peor es que hay personas a las que todo el mundo le rehuye por mala leche o mal humoradas y conflictivas.
ahí ya no hay manera.

Hay días, que no tienes ganas de hablar con nadie, otros no puedes hablar de todo con tu madre, tengo ciertos amigos a los que es confieso mis mas recónditos anhelos y hasta ridiculeces personales, para reir de las cosas simples, pero alguien con quien compartir lo que cocino o mi día horroroso hace mucho que no y a veces me gustaria.

Conozco muchas personas que tienen todo eso, y algun par de ellas resignadas porque temen al cambio o al que dirán.   Conozco a una buena mujer que en franca sinceridad me confesó, que a pesar de lidiar con humillaciones diarias de su esposo, prefiere quedarse con el, porque no sabe como enfrentar el mundo sola.

Uno teme siempre separarse de alguien porque se sentirá miserable, pero lo que no entiendo es porque uno se afana en que las cosas permanezcan igual o vivir en ficción por conformarte,  aunque tu vida siga miserable.
Uno siempre debería poder adaptarse a las situaciones, los cambios a veces drásticos no son fáciles pero son los que nos ofrecen una oportunidad en medio del caos.  Uno teme no seguir junto a alguien porque seguramente teme salir destruido si no lo hacemos, pero hasta los monumentos hallados en ruinas sobreviven muchas veces para adaptarse a ciertos cambios.
Adaptandose a circunstancias, a la época y hasta al grafitti..




5 solo lo soñaron:

Liliana dijo...

....no sé que decirte, hace muchos años yo pensaba que nunca iría a comer a un restaurante sola, y cuando lo hice lo disfruté tanto, que a la invitación que tuve de incorporarme con unos conocidos, les dije que no, que estaba bien así y era verdad!!!

pudieras hacer la prueba....

lo de enfermarte no lo sé, nunca se me había ocurrido....!

Besitossinenfermarte! =)))

Alexander Strauffon dijo...

En efecto, muchos prefieren la miseria a la alternativa, que es el estar por su propia cuenta. Ojalá no fuera así, pero bueno.

En cuanto a lo de ir al cine sin nadie, no es tan difícil, no tiene por que causar pesar. De vez en cuando hacer eso y otras cosas con uno solo como compañía ayuda a tener distinta perspectiva.

Mi Álter Ego dijo...

La soledad tiene su punto, también. Aprendemos a querernos más y a saber, a lo mejor no lo que queremos pero sí lo que no queremos en la vida. Un besote!!!

Sara O. Durán dijo...

Es muy padre tener con quien convivir, ir al cine, que nos mimen si estamos enfermas. Pero también, más vale solas que mal acompañadas. No hay soledad más abrumadora y letal que la compartida, solo por no estar solos.
Un beso.

Mientras Leo dijo...

Adaptarse o morir... y morir no se contempla
Besos

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