noviembre 11, 2013

Copiloto

noviembre 11, 2013

Me confieso una fanática de la belleza masculina cuando su mirada esta dirigida al frente y sus movimientos se vuelven concentrados y cautelosos.  Esas sonrisas a medias, ese ligero viraje del rostro cuando quieren acentuar una idea y hasta las palabras junto a sus manos, que adquieren otro tono seductor.  Las miradas entre el conductor y copiloto se vuelven totalmente oblicuas y el espacio compartido se convierte en el único paisaje privado al interior.

¿No han pensado que muchas de las buenas conversaciones se dan en los automóviles?

El auto es un curioso escenario para un diálogo y de alguna forma un espacio ideal para desarrollar el intercambio de miradas, y silencios  Algo tiene el gesto de todo aquel que mira hacia el frente inmerso en un estado de continuo movimiento, si es que los tripulantes se ven atrapados en medio de una tediosa manifestación (muy comunes en esta ciudad) o el tráfico tirano.

No dudo de lo arbitrario de mi observación, pues he sostenido las conversaciones mas iluminadoras en estos espacios motores, con esa debilidad oyéndolos hablar y observarlos mientras dirigen el automóvil siempre coincidiendo, que para el que maneja a veces no es agradable,  y confieso, que me resulta gratuito y meramente caprichoso vislumbrar en algunos de mis interlocutores masculinos cierta chispa de belleza a través de su mirada oblicua cuando detrás del cristal con sus manos al volante van alertas casi sin parpadear provistos de los movimientos precisos y medidos sean largas distancias o no.

Verles iluminarsele el rostro y el brillo en sus ojos con un efecto instantáneo que le produce con solo mirar al frente. Incluso, me parece genial cuando miran a través del cristal sin asumir que están siendo estudiados por mi con interés casi fotográfico.

Existen tantas cosas que pueden conjugarse un dia cualquiera justo al frente de un volante...


7 solo lo soñaron:

Marite Alarcón dijo...

Que texto.... caramba me dejaste pensando en las veces que he estado de piloto y en cómo me vería quien a mi lado estaba. Y claro, las veces que el carro fue cómplice de miradas, palabras y sellos secretos...

Hermoso...

TORO SALVAJE dijo...

Lo que disfrutarías cantando en un semáforo...

Besos.

Sylvia dijo...

A partir de ahora me fijo...
creo que yo guardaba otros momentos fetiche pero mira... que me voy a fijar jajaja
Besos ;)

basilio dijo...

Tengo que confesar que soy una calamidad de conductor. Cuando me hablan mientras manejo suelo pasarme de calle. Me gusta que me miren sobre todo si es una señorita guapetona. Igual por eso me distraigo y me paso de calle.

Darío dijo...

Lo terrible será no tener automóvil y privarse de mirarte fijo...

Juanjo dijo...

Debe ser binito ser tu copiloto y mirarte de perfil¡¡¡¡
Besazos guapa

Charly Hell dijo...

Cuando soy el copiloto, no paro de hablar. Pero cuando soy el que conduce, no me gusta mucho que me hablen y suelo contestar con respuestas estandar y sin pensar mucho.

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