noviembre 04, 2010

Miedo Pusilánime

noviembre 04, 2010


Cuando me deprimo suelo ordenar el clóset o escribir es algo mecánico,  algo con lo que me abstraigo y creo en mi conciencia eso hará ordenar los sentimientos agolpados que se quedan atorados por ahí o polvosos.

Los primeros días viviendo sola a mis veintitantos medio instalada, cuando las tardes comenzaban a contaminarse de oscuridad y silencio yo sentía la ciudad poblada de espantos, pensaba que las ánimas del purgatorio deambulaban por fuera de mi ventana no importaba la época del año, cuando tan sólo era un gato o el sonido sigiloso de un motor de carro... en realidad,  yo escuchaba todos los ruidos posibles que no acostumbraba,  por ser nueva en el lugar con el tiempo sabes que hay cosas con las que te acostumbras a vivir y de tanto están ahi que te vas olvidando de ellas, te acostumbras ...Yo con el tiempo me fui olvidando del miedo a estar sola y podía dormir con la ventana abierta o con el portal sin ningun pestillo.

Antes cuando mi Abuela se enojaba las veces que le ví en vacaciones, se me saltaba el corazón, las piernas me temblaban me entraban unas ganas enormes de esconderme en el clóset o debajo de la mesa. Lo Asumo siempre fui miedosa,  pero creo el peor miedo que me provocaba era ella Doña inés con sus gritos y ese acento tan fuerte, la mirada fría que te atravesaba cual iceberg y tu te quedabas como estalactita ....

Hace unos días me quedé fría, esa niña miedosa o cobarde que tan pusilánimamente mis padres confundieron y le pusieron esa etiqueta,como un espectro se apareció... mi clóset estaba suficientemente vacío para protegerme, la mesa de noche volteada sobre mi cama y los cajones desordenados con trozos de papel, vidrio, zapatos y ropa regada.  Me quedé en vilo y sin poder dormir,  ni tener ganas de refugio. aún duermo mal...

Sabes que estás perdido cuando en tu propia casa alguien mas estuvo ahí, que tocó tus cosas, que husmeó incesantemente que manoseó todo y que sabe seguramente ahora casi cualquier detalle de ti menos la estela de miedo que dejó en el ambiente.   Las emociones se me revuelven cuando suceden cosas asi pero creo que no se robaron el miedo, ese lo llevas cargando como si fuera parte del ADN no es un adjetivo o una dolencia,  mejor sublimas los peores pensamientos, tienes ganas que tengan también un candado para que no se escapen por ningúna parte.

Hoy no puedo pensar en el miedo que te proveen ciertas cosas o creencias vagas, mi Abuela tan molestamente religiosa se apeaba a la virgen del Carmen y a la providencia, otros más se apeaban de sus debilidades, unos de su dinero o de algún suplicio por sus santos favoritos junto a un amuleto o su suerte. Yo hace tiempo que no le tengo miedo a los muertos, sino a los vivos



y el miedo sigue aqui... y quiero que se vaya..




9 solo lo soñaron:

Jo dijo...

pero es inútil esconderse o pretender que la vida se debe detener...

yo queria dejar de escribir
pero algo siempre nos empuja

nos carcome
...

Raúl dijo...

ayer estaba leyendo una novela en donde a una de las protagonistas le roban en su casa y le dejan un mensaje.
ella tiene que contratar seguridad privada....
el hecho es que describe su angustia tal y como la describes tu, completamente justificada y razonable por cualquier ángulo que se le vea.
probablemente tengas que tomar medidas de seguridad adicional, como cambiar chapas o comentarlo con algún vecino.
y entendiendo tu malestar, espero que esa sensación pase pronto y que todo vuelva a la normalidad, pero dale tiempo al tiempo.
saludos.

ѕocιaѕ dijo...

que horror, sinceramente no me imagino ni quiero lo que es saber que alguien estuvo ahí, que invadio toda tu privacidad de esa forma.
Como dice Raúl deberias buscar algun tipo de seguridad, cambiar todo, para que al menos te sientas un poco más segura.
Y los vivos son más canijos que los muertos eso que ni que.
Abrazos Jo

Raúl dijo...

ánimo y sin miedo.
ánimo y despacio.
pero ánimo.
ánimo con una puta chingada.
ANIMO.
no te dejes por nada,
por nadie.
ánimo chingao.

basilio dijo...

Sé como te sientes, y la cara de susto que se te quedó al abrir la puerta de tu apartamento y ver todas tus cosas repartidas por el suelo. La impotencia de no poder hacer nada y sobre todo la cara de jilipollas que se te queda.
Yo tambien pasé por ello alguna vez y casi es mejor asumirlo que denunciarlo, porque a la larga no se suele recuperar nada material pero si te van a joder para que vayas a la comisaria de policia o al juzgado de guardia a declarar y a hacerte pregunas absurdas.
Lo mejor es poner cerradura nueva y olvidarlo.... si puedes

DIANA dijo...

Querida Jo...

Ahora que te leo, recuerdo lo que hace tiempo escribió y describió la inolvidable A (de las Hedonistas) cuando sufrió una situación similar.

Realmente no sé que es peor, si una experiencia como la que narras o cuando te asaltan a mano armada, te apuntan y te despojan de TODO, hasta de la confianza en ti misma y la demás gente.
Yo nunca pude escribir de esa experiencia, pero me ha quedado el MIEDO, el pavor de que en cualquier semáforo aparece alguien apuntándote y me deja sin nada una vez mas...
Cada vez que salgo de la oficina, me invade de nuevo el pánico, ese pánico que te hace ver a cualquiera como un agresor, me han robado la calma y eso no creo que se recobra.
Inche impotencia que vuelvo a sentir en estos momentos al pensar en ti...
En aquella ocasión, me tuve que cambiar de casa porque tenian mis identificaciones y llaves de la casa, imaginate!
Cuando volverá la tranquilidad que nos han robado?

Besos y apapachos solidarios

Diana

La sonrisa de Hiperión dijo...

Horror... sinceramente...

Saludos y un abrazo.

BEATRIZ dijo...

Hay sensaciones indefinidas que dan miedo...¿será angustia?, no sé, ultimamente estoy al borde de un precipicio sensible. Escribir es una buena forma de enclaustrar ese miedo aunque dificilmente a la sensación...
Y eso que siempre checho doblemente las cerraduras.
Un abrazo Jo.

marichuy dijo...

Qué pena, Jolie. No tengo palabras, nada que pueda reconfortarte. El miedo es normal, ni para decirte que lo controles. Estas cosas no se curan fácil

Un abrazo

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