Hace unos días llegué a mi trabajo. Con cierta sorpresa observé que las paredes ya no eran paredes, eran paneles de cristal. -"Están remodelando el estudio"- una voz detrás de mi...-
-han decidido hacerlo de acuerdo con la estética exterior-
miré como se alejaba mi interlocutor, y todavía con plásticos adheridos quedé en silencio entre mis hileras de pendientes, me detuve a pensar si yo combinaría con la estética exterior.
Desde ese rincón tan transparente ahora, soy condescenciente y aunque me anticipo a cancelaciones, y adioses, lo de huir oportunamente sale natural si se trata de amores o cortejos.
Todavía no me salen las excusas convincentes pero pareciera que si lo logran pueden hacerme dar razones muy bobas y entre llanto y hartazgo hoy me di cuenta de que en consecuencia del pasado no quiero ser herida.
Las pérdidas o la propia mutilación que uno siente es porque el corazón parece sufrir los estragos como estos cristales un poco frágiles, sólo que un tanto opacos, muy lejos de relucir ya tiene uno fisuras. Por momentos quiero ponerme guapa, pero vuelvo a ser como un perro mojado, siempre lo digo, y así asustada o resignada empiezas a contemplar las cosas desde otra óptica, a diferencia de antes, sentirte respirar ya no depende de estar por tu voluntad sino que es "lo mejor"
soltar y avanzar
Vine corriendo a escribir... me estoy ahogando y ni siquiera sé si alguien me leerá

