febrero 21, 2013

Los Años Mozos

febrero 21, 2013
Yo no recuerdo episodios feos o de esos que te tengan en vilo porque no pudiste resolverlos, pero estaba leyendo a Silencio de Menta y me puso a recordar, lo que era ¨soportar¨ todos los días a una niña en mi Cuarto Grado de Primaria. Norma era su nombre  Cada día era un episodio con ella en el Colegio,  podía ser sutil o sin mayores aspavientos. Me solía ir muy bien en general con las calificaciones, con relacionarme con otros chicos y disfrutar lo que un niño a esa edad (9 años) suele hacer cotidiana y natural.   Pero siempre estaba ella, que decía algo sobre mi cabello , o sobre mis útiles, detectaba cualquier signo de defecto o debilidad en mi.

Llegó el momento en que ya no quería pisar ese salón, porque estaría Norma siempre detrás. Una vez me tuvieron que cortar el cabello porque me pegó un chicle, otro día metió abejas a mi mochila, varias ocasiones me quedé sin comer en el refrigerio porque mi lunch desaparecía.  Un buen día cansada y por estar ya a la defensiva me arrebató un sacapuntas, y como nunca hacía nada ante la provocación se acostumbró. Pero ese día ya cansada le solté un puñetazo, lo cierto es que no sabía ni cómo ni dónde lo atestaría, pero necesitaba lastimarla  porque me sentía harta. Lo único que no tomé en cuenta fué que mi mano llevaba puesta en un puño mi lápiz incluido;
Y me ví envuelta en una confusa situación. El lápiz se ensartó en su cara, la punta  habia quedado enterrada en una de sus mejillas, muy cerca de su ojo derecho. Comenzó a gritar tanto y con alevosía profiriendo no sé cuántas cosas que en medio de el drama, yo sólo pude quedarme de una pieza en mi lugar y me puse a llorar

En ese momento sentí mucho miedo. Se apoltronaron en mi cabeza rizada montones de situaciones. Pensaba en mi madre castigándome, la madre de la niña golpeando a la mía... ¿me expulsarían o ría a la cárcel?. Lamentablemente después del episodio escolar muchos de mis compañeros con cierto recelo se acercaron, algunos otros comenzaron mejor a sonreirme, Al final todo se resolvió, pero no recuerdo cómo. No me expulsaron, no golpearon a mi madre ni me castigaron, mucho menos fui a la cárcel, todo se quedó como un asunto entre niñas pero Norma a partir de el siguiente día jamás volteó a mirarme

5 solo lo soñaron:

Jo dijo...


En esos tiempos no se llamaba así pero directa o indirectamente alguien nos hizo o le hicimos bulliyng.

Juanjo dijo...

Yo creo que te envidiaba porque ya entreveia a la impresionante mujer en la que te ibas a convertir
Besazos guapa

mientrasleo dijo...

Todos tenemos alguna experiencia así más o menos cercana. Sin etiquetas, pero igualmente reales
Besos

Marite Alarcón dijo...

Para qué molesta pues... tarde o temprano le tenía que caer...

basilio dijo...

Los niños son imprevisibles. Lo que no sé porque tardaste tanto tiempo en darla su merecido. Te lo estaba pidiendo a gritos.

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